Vida

1 / 9

Vida · 1/9

Daniel Buitrago

Soy Daniel Enrique Buitrago Moreno. “Daniel” me gusta, mientras que “Enrique” sólo fue un homenaje de mi mamá a su abuelo Enrique. No tengo televisor en la habitación, me baño con agua fría y mi deporte favorito no es el fútbol. Nací en Bogotá, Colombia, en septiembre de 1985. Actualmente estoy casado — felizmente casado (por la iglesia católica) — desde diciembre de 2016. Mi esposa es Sandra Rubio y tenemos dos hijos: Antonella y Juan Pablo. Mi esposa y mis hijos son sin lugar a dudas la prioridad número uno en mi vida. Mi familia no es perfecta y sé que nunca lo será. Sin embargo, aunque suene cliché, vivo por y para ellos; son la razón por la que me levanto cada mañana para intentar enfocarme en lo que puedo controlar para construir poco a poco, día tras día, una larga vida de calidad a su lado. Digo “intentar”, porque seguramente como muchos, también me preocupo con frecuencia por lo que no puedo controlar. Claramente la principal motivación que tengo en mi vida es mi familia, sin embargo, tengo otras motivaciones como el deporte, la amistad, la tecnología, las inversiones, la música, los viajes, los idiomas, los libros, la meditación y el crecimiento personal.

Daniel con su esposa Daniel con sus hijos

Vida · 2/9

Familia

La razón por la que la familia es el centro de mi vida es fácil de entender. Mi papá, Antonio — conocido como “Toño” — falleció en un accidente a pocos días de haber cumplido 35 años, un poco antes de que yo cumpliera siete años; y mi mamá, Amparo — conocida como “Amparito” — falleció a sus 38 años a raíz de un cáncer, un par de meses después de mi cumpleaños número 11. La muerte de mi papá fue repentina: tuvo un accidente fatal la noche del tercer viernes de junio de 1992 y su entierro fue el domingo de esa semana (día del padre de 1992). Mi mamá sufrió de un cáncer que se detectó hacia inicios de 1996, tuvo una cirugía a mediados de ese año e incluso volvió a trabajar, sin embargo, murió la madrugada del primer sábado de octubre de 1996 luego de una fuerte metástasis. No tuve chance de despedirme de mi papá, y en ese momento ni siquiera entendía lo que significaba “morir”. Ya lo iba a empezar a entender. Mi mamá sí tuvo la oportunidad de despedirse de mí la noche antes de morir: me hizo sentar al lado de su cama y me habló con una calma y serenidad impresionantes (lo que no era muy usual, ya que ella era súper sensible y emotiva), mientras yo lloraba sin parar porque sabía que la estaba viendo por última vez. Para ese momento yo ya entendía perfectamente lo que significaba la “muerte”. Lo que más recuerdo de sus palabras era que deseaba que yo me convirtiera en un hombre de bien y la importancia del estudio. A pesar de la ausencia física de mis papás, tuve la fortuna de crecer en familia junto con mi tío Carlos, mi tía Claudia y mis primos Carlos, Julián y María Alejandra. En pocos días pasé de ser el hijo único de mi mamá a convertirme en el “hermano mayor” de una familia de cuatro hijos. Fue una situación muy difícil, pero también sé lo afortunado que fui. Compartí con ellos 13 años de mi vida (desde 1996 hasta 2008), incluso más de los 11 años que pasé con mi mamá y de los siete con mi papá. Hoy en día el centro de mi vida es mi propia familia: Sandra, Antonella y Juan Pablo. Tal vez no esté bien del todo, pero mi foco en mi núcleo familiar a veces hace que me aisle en cierta manera del resto del mundo, sin embargo, la familia extensa también ha sido importante en el transcurso de mi vida: mi hermana Natalia, abuelos, tíos y primos, la familia de Sandra, e incluso, mi “nana” de la niñez. Ser papá para mí es la oportunidad más grande que me han dado Dios y la vida: es la oportunidad de ver crecer a mis hijos (la cual no tuvieron mis papás), y es la oportunidad para mis hijos de ver a sus papás envejecer (la cual no tuve yo). No tengo la certeza de que voy a ver crecer a mis hijos y que mis hijos me van a ver envejecer, pero vivo mi vida con la ilusión de que así será, intentando concentrarme en lo que puedo controlar.

Vida · 3/9

Deporte

Me encanta hacer ejercicio a diario y aunque ya no juego voleibol (el deporte que me enseñó desde niño la disciplina que pongo en práctica todos los días gracias a mi entrenador), hago gimnasio temprano en las mañanas y yoga en las noches antes de dormir. Jugué voleibol en el colegio durante el bachillerato desde 1997, en parte durante la universidad, y algunos años ya durante mi vida laboral hasta 2014. He mantenido el hábito del ejercicio (ya sea gimnasio, entrenamiento funcional o TRX) desde 2013, sin embargo, llegué al yoga sólo hasta finales de 2024. Realmente nunca me sentí interesado en el yoga, sin embargo, llegué a esta práctica por coincidencia a raíz de estar buscando videos de estiramientos en YouTube para tratar una molestia en las rodillas (consecuencia del voleibol). Me di cuenta que a través de estiramientos, respiración controlada y serenidad mental, podía generar una sensación superior de bienestar en mi día a día, mejor calidad de sueño y disminución del estrés. Para mí el ejercicio, más allá de generar bienestar físico, es un medio que me genera bienestar en términos generales, especialmente mental.

Vida · 4/9

Amistad

Los que me conocen saben que soy una persona tímida y reservada. Tengo pocos amigos, pero los pocos que tengo saben que realmente somos amigos así no estemos en contacto con mucha frecuencia. Creo en el dicho que dice que “los amigos son la familia que uno escogió”. Suena muy bien en inglés: “brother from another mother” y “sister from another mister”. Los mejores amigos que tengo en la vida me los dio mi paso por el Colegio San Viator y con algunos de ellos compartimos en su momento el gusto por el voleibol. Más de dos décadas han pasado desde que nos graduamos del colegio y todavía disfruto cada oportunidad que tenemos de compartir juntos, aunque cada quien tenga una vida que va por caminos muy diferentes.

Vida · 5/9

Tecnología

Desde niño me vi siempre muy atraído por la tecnología, al punto que escogí la Ingeniería Electrónica como profesión, y la he venido ejerciendo desde 2008 en los campos de redes y telecomunicaciones. Desde 2011 he estado en el ecosistema Cisco, inicialmente trabajando en partners y desde febrero de 2022 en Cisco directamente. Todos estos años he trabajado en labores de implementación y preventa de soluciones tecnológicas Cisco para clientes corporativos. Tengo la fortuna de haber logrado una de las certificaciones más prestigiosas de la industria: CCIE (Cisco Certified Internetwork Expert). Este es un examen que más allá de medir conocimientos técnicos, mide la capacidad de soportar la presión de llevar a cabo el diseño, implementación y resolución de problemas de un proyecto tecnológico en tan solo ocho horas. Fue hasta enero de 2015 que logré esta certificación, después de tres intentos (cada uno con su respectivo viaje a Estados Unidos para presentar el examen) y luego de un poco de más de 1.000 horas de estudio y práctica. Trabajar en Cisco desde 2022 ha abierto mi mente, por ejemplo, fue en Cisco donde por primera vez en mi vida que logré una certificación no Cisco - en este caso de AWS (Amazon Web Services) - y también fue en Cisco donde descubrí mi gusto por los idiomas. Con la popularidad de la Inteligencia Artificial en los años recientes luego del lanzamiento de ChatGPT (IA Generativa) a finales de 2022, me he visto bastante interesado en aplicar este tipo de tecnología para facilitar no sólo mi entorno laboral sino también el personal. Un poco tarde, hacia finales de 2025, encuentro una empresa Colombiana dedicada a automatización de procesos y educación en torno a Inteligencia Artificial. Es a través de ellos que se ha desarrollado mi interés, no en entender la creación de modelos de IA y cómo a través de regresiones lineales se puede predecir la siguiente palabra en una cadena de texto, sino en cómo de verdad sacarle provecho a la IA para hacer nuestra vida más sencilla, y podernos enfocar en lo que más valor genera a nivel personal y profesional. Hoy en día, poco a poco, estoy poniendo en práctica el uso de IA, por ejemplo, para facilitar la gestión de documentos para temas asociados a la medicina familiar (citas, órdenes, fórmulas, exámenes) mediante el uso de un agente personal de IA (OpenClaw). Mi meta en el mediano plazo es usar el concepto de Vibe Coding (generación de software mediante instrucciones en lenguaje natural) para producir una aplicación que se convierta en el “Sistema Operativo” de las familias, a través de la cual se puedan gestionar sus elementos fundamentales (medicina, vivienda, finanzas, educación, transporte, entre otros).

Vida · 6/9

Inversiones

Desde 2018 empecé a tener la idea de emprender mi propio negocio, la cual se hizo realidad hacia inicios de 2020. El viernes 20 de marzo de 2020 quedó formalmente constituida la empresa, y justo ese fin de semana inició la cuarentena por el COVID-19. En términos generales, la empresa ofrecía WiFi para hogares. Es decir, en ese entonces la gran mayoría ya tenía internet WiFi en sus casas, pero sólo a unos pocos les funcionaba bien. Mi empresa estaba enfocada en vender una solución para ese problema. El año 2020 y la famosa pandemia del COVID-19 me generaron la necesidad de buscar otras fuentes de ingreso adicionales a mi salario como empleado. Precisamente la pandemia y la cuarentena hicieron que muchas personas valoraran la importancia de tener un buen WiFi en casa para temas laborales, académicos y de entretenimiento, obvio. La empresa tuvo unas ventas decentes durante los primeros meses (para ser un emprendimiento recién lanzado al mercado), sin embargo, muchos clientes potenciales no le veían valor a pagar por solucionar algo que su operador de Internet en teoría debería resolver. La empresa fue liquidada un año después de su constitución, en marzo de 2021. Durante una “crisis existencial” en mi entorno laboral durante la época del COVID-19 me obsesioné por buscar otras alternativas de ingresos (incluyendo mi emprendimiento) y llegué a los temas de inversiones y Trading. Sin ser muy consciente, yo ya había incursionado en el tema de las inversiones desde 2014 a través de Fondos Voluntarios de Pensiones, con los cuales tuve una muy buena experiencia al inicio y una muy mala durante y después de la pandemia (por el modo en que fueron afectadas las inversiones, en especial en fondos inmobiliarios). Debido a mi interés en inversiones y Trading, especialmente a partir de 2020, resulté probando muchas alternativas sin mucha estrategia y sin pensamiento a largo plazo. Por aquella época hice un curso básico en el que aprendí cómo hacer operaciones en largo (es decir, una compra que “apuesta” a la subida del precio de un activo), operaciones en corto (es decir, una venta que “apuesta” a la caída del precio), tipos de órdenes a través de las cuales se pueden hacer las operaciones de compra o venta (ej: orden de mercado, orden límite), y análisis técnico (que es la forma de analizar un activo a través de una gráfica que representa el comportamiento de su precio en el tiempo, típicamente a través de lo que se conoce como “velas japonesas”). Me obsesioné en aquella época con la mentalidad de buscar alternativas de Trading de corto plazo que me permitieran reemplazar los ingresos mensuales que lograba a través de mi salario laboral. Viendo la historia en retrospectiva, ahora me doy cuenta de que mi error en ese momento fue mantener mi visión en la búsqueda de resultados inmediatos. Esa visión me llevó a probar técnicas de Trading de corto plazo como el Scalping (operaciones de unos pocos minutos de duración), Day Trading (operaciones de apertura y cierre durante el mismo día), Swing Trading (operaciones de unos pocos días de duración) y hasta probé “robots” de Trading (que son algoritmos que hacen las operaciones de compra y venta de forma automática). No solamente probé diferentes técnicas de Trading, sino también experimenté en diferentes tipos de activos como acciones, ETFs, criptomonedas (Bitcoin, Ethereum, etc.), futuros (del S&P500, Nasdaq, petróleo), opciones (de acciones y ETFs) y en el 2023 resulté hasta en CFDs. En 2021 pagué por una recomendación de inversión de una “reconocida” empresa de Estados Unidos e invertí en varias acciones a largo plazo, pero en empresas emergentes, sin tener aún un negocio y reputación establecidos, y lo más grave, empresas que yo no conocía ni entendía. Como era de esperarse, el rendimiento luego de cinco años en este portafolio de inversión no ha sido bueno. Aunque he tenido pérdidas considerables en este mundo de las inversiones, también he ganado, y aunque no ha sido tanto como lo que he perdido, lo más importante es que he aprendido qué es lo que funciona para mí: hacer inversiones de largo plazo en empresas plenamente establecidas, que conozco y entiendo, con una marca reconocida y que generan un valor comprobado a través de sus ventas. Evidentemente hay gente muy exitosa en el mundo que vive del Trading y la especulación, sin embargo, no es lo que funciona para mí y por eso en mayo de 2025 decidí dejar el Trading después de 5 años de intentarlo. Es durante 2025 cuando la vida me lleva a empezar a consumir contenido de una empresa Colombiana que ofrece servicios de educación en torno a finanzas personales. Yo conocía de esta empresa desde hacía algunos años atrás, sin embargo, fue hasta ese momento en que su mensaje de pensamiento a largo plazo empezó a resonar profundamente en mi mente. A través de podcasts, libros, webinars gratuitos y cursos pagos, los cofundadores de esta empresa (una pareja joven de esposos con tres hijos) se han convertido en mis principales mentores hoy en día. No sólo enseñan de finanzas personales, sino de crecimiento personal, mentalidad, productividad, y mucho más. Es difícil describir con palabras el valor tan impresionante que aportan, no solo a sus estudiantes, sino a cualquiera que consuma su contenido gratuito. Hoy en día estoy en proceso de reestructuración de mi portafolio de inversión a largo plazo y con la certeza de que con disciplina voy a lograr la seguridad, independencia y libertad financiera (en ese orden), que me van a permitir tener una buena calidad de vida sin depender de una pensión del gobierno de turno. Las cosas que realmente valen la pena en la vida, necesariamente toman tiempo.

Vida · 7/9

Música/Viajes/Idiomas

Me gusta mucho oír música e incluso bailar. Me encantan los conciertos. Mi género favorito es el rock, y aunque tengo una banda favorita, no soy un gran fanático ni aficionado. Me gusta oír también diferentes géneros, y simplemente percibo la música como una manera de realzar mis estados de ánimo (felicidad, tristeza, concentración) en momentos en los que prefiero una canción por encima del silencio (también lo disfruto). Otra cosa que disfruto inmensamente en la vida es viajar. Salí por primera vez del país a mis 28 años y aunque “tarde”, he tenido la fortuna de conocer varios países en diferentes regiones del mundo. A mi esposa y a mí nos encanta Europa por sus ciudades antiguas divinas, diferentes idiomas, buenos sistemas de transporte y comida espectacular. El país más lejano en el que hemos estado es India y el destino menos popular que hemos visitado es Moorea, una isla en la Polinesia Francesa (Tahití). Paradójicamente, el único país de Suramérica en el que he estado por ahora (aparte de Colombia) es Perú. Definitivamente nos falta mucho por viajar y conocer (incluyendo dentro de Colombia). Fue también “tarde” en la vida que me di cuenta de mi gusto por los idiomas. Como colombiano, mi primer idioma es el español. Aunque desde niño pequeño tuve siempre interés por el inglés, lo empecé a aprender de manera más formal e intensiva a mis 11 años cuando entré a bachillerato en el San Viator, que fue el colegio al que me cambié luego del fallecimiento de mi mamá. Es claro que el inglés es un requisito importante en el mundo de hoy, especialmente en el ámbito laboral y negocios. Hablando del tema laboral, fue durante 2022 cuando entré a Cisco y a mediados de ese año decidí empezar a aprender un tercer idioma a mis 37 años: el portugués (brasilero). Estuve tomando clases de portugués dos veces a la semana durante dos años y medio. Esta decisión se dio por dos motivos: uno, porque estoy en proceso de obtener la nacionalidad portuguesa por origen sefardí, lo cual significa que Portugal podría ser una opción de vida si las cosas no se dieran en Colombia; y dos, porque en mi rol en aquel momento en Cisco había bastante interacción con compañeros brasileros. Luego de sentir que ya tenía un nivel suficientemente fluido de portugués, a mis 39 años empecé hacia finales de 2024 a tomar clases de italiano, también dos veces por semana. La decisión del italiano es por mis hijos: ambos estudian en un colegio italiano en Bogotá, y espero poder “darles la talla” con el idioma. Hoy en día puedo tener conversaciones fluidas en español, inglés y portugués. Estoy en proceso aún con el italiano y espero poder también lograr la fluidez, y quizás seguir con el francés y por qué no con el alemán después.

Vida · 8/9

Libros/Meditación/Crecimiento Personal

Hay varias cosas que han llegado “tarde” a mi vida, como por ejemplo el gusto por los viajes, por los idiomas y por el yoga. Hacia finales de 2024, con 39 años, me di cuenta que tenía varios libros que me habían regalado o que yo había comprado - incluso algunos de ellos me los habían dado o los había comprado varios años atrás - y ni siquiera me había tomado el trabajo de ver si esos libros tenían algo que aportarme. Poco a poco empecé a leer algunos de esos libros y comencé a identificar enseñanzas de vida similares, incluso provenientes de libros con enfoques y autores distintos. Hoy aún no soy un gran lector, sin embargo, estoy tratando de construir el hábito de la lectura porque me he dado cuenta de que es algo que me relaja, me inspira, me motiva y me ayuda a crecer como persona. Los libros son la manera más costo-efectiva de tener mentores en los temas que a uno le interesan. A través de los libros llegué al tema de la meditación hacia finales de 2025, con 40 años. Actualmente hago meditación pasiva basada en respiración controlada en sincronía con conteos regresivos, en dos sesiones diarias de 5 a 10 minutos (al inicio y al final del día). Del lado espiritual es importante comentar que creo en Dios, soy católico y practico la oración como método de conexión espiritual con Dios. Siento que la meditación me ayuda a equilibrar tanto mi estado mental como espiritual, y así como la oración y el yoga, me ayuda aún más con el manejo del estrés y a incrementar la sensación de bienestar. Con relación a lo mental y espiritual, he estado intentando durante las últimas semanas practicar a diario la gratitud. La gratitud tanto por lo bueno que tengo en la vida, como también por lo difícil o no tan bueno. Lo positivo de las dificultades y retos es que tienen el potencial de enseñarnos mucho más que lo fácil. ¿Cómo vamos a saber qué es felicidad si nunca hemos sentido tristeza? Todo este tema de lectura y meditación me ha llevado a preguntarme mucho sobre mi crecimiento personal y mi propósito de vida. Y cuando hablo de crecimiento personal, no estoy hablando exclusivamente de crecimiento a nivel físico, intelectual y profesional. Me refiero a cómo ser una mejor persona en general, incluyendo otros temas que quizás no he explorado antes como la mentalidad. Siento la necesidad hoy en día de aprendizaje constante que me permita evolucionar a nivel físico, mental, espiritual e incluso, social. Esto me lleva a hablar de propósito.

Vida · 9/9

Una Vida con Propósito

Cuando pienso en propósito se me vienen a la mente un par de libros que he leído hace relativamente poco tiempo. Uno de ellos es un libro religioso que me habían regalado mis tías (hermanas de mi papá) hace varios años, y el otro es un libro de mentalidad escrito por un exitoso Trader estadounidense, que había comprado varios años atrás. Aunque son libros con autores y estilos muy diferentes, ambos libros tienen en común el tema del propósito. Cuando pienso en propósito también se me vienen a la mente algunos ejercicios de desarrollo de carrera que he hecho en Cisco, en los cuales se incluye el propósito como parte de la reflexión. A hoy, mi propósito es VIVIR UNA LARGA VIDA DE BIENESTAR Y PROSPERIDAD, BASADA EN DISCIPLINA, RESILIENCIA Y AUTOCONFIANZA, PARA EMPODERAR ESPECIALMENTE A MI FAMILIA PERO TAMBIÉN A LA COMUNIDAD Y A AQUELLOS A QUIENES SIRVO, PARA QUE ALCANCEN SU MAYOR POTENCIAL.

1 / 9