Desde 2018 empecé a tener la idea de emprender mi propio negocio, la cual se hizo realidad hacia inicios de 2020. El viernes 20 de marzo de 2020 quedó formalmente constituida la empresa, y justo ese fin de semana inició la cuarentena por el COVID-19. En términos generales, la empresa ofrecía WiFi para hogares. Es decir, en ese entonces la gran mayoría ya tenía internet WiFi en sus casas, pero sólo a unos pocos les funcionaba bien. Mi empresa estaba enfocada en vender una solución para ese problema. El año 2020 y la famosa pandemia del COVID-19 me generaron la necesidad de buscar otras fuentes de ingreso adicionales a mi salario como empleado. Precisamente la pandemia y la cuarentena hicieron que muchas personas valoraran la importancia de tener un buen WiFi en casa para temas laborales, académicos y de entretenimiento, obvio. La empresa tuvo unas ventas decentes durante los primeros meses (para ser un emprendimiento recién lanzado al mercado), sin embargo, muchos clientes potenciales no le veían valor a pagar por solucionar algo que su operador de Internet en teoría debería resolver. La empresa fue liquidada un año después de su constitución, en marzo de 2021. Durante una “crisis existencial” en mi entorno laboral durante la época del COVID-19 me obsesioné por buscar otras alternativas de ingresos (incluyendo mi emprendimiento) y llegué a los temas de inversiones y Trading. Sin ser muy consciente, yo ya había incursionado en el tema de las inversiones desde 2014 a través de Fondos Voluntarios de Pensiones, con los cuales tuve una muy buena experiencia al inicio y una muy mala durante y después de la pandemia (por el modo en que fueron afectadas las inversiones, en especial en fondos inmobiliarios). Debido a mi interés en inversiones y Trading, especialmente a partir de 2020, resulté probando muchas alternativas sin mucha estrategia y sin pensamiento a largo plazo. Por aquella época hice un curso básico en el que aprendí cómo hacer operaciones en largo (es decir, una compra que “apuesta” a la subida del precio de un activo), operaciones en corto (es decir, una venta que “apuesta” a la caída del precio), tipos de órdenes a través de las cuales se pueden hacer las operaciones de compra o venta (ej: orden de mercado, orden límite), y análisis técnico (que es la forma de analizar un activo a través de una gráfica que representa el comportamiento de su precio en el tiempo, típicamente a través de lo que se conoce como “velas japonesas”). Me obsesioné en aquella época con la mentalidad de buscar alternativas de Trading de corto plazo que me permitieran reemplazar los ingresos mensuales que lograba a través de mi salario laboral. Viendo la historia en retrospectiva, ahora me doy cuenta de que mi error en ese momento fue mantener mi visión en la búsqueda de resultados inmediatos. Esa visión me llevó a probar técnicas de Trading de corto plazo como el Scalping (operaciones de unos pocos minutos de duración), Day Trading (operaciones de apertura y cierre durante el mismo día), Swing Trading (operaciones de unos pocos días de duración) y hasta probé “robots” de Trading (que son algoritmos que hacen las operaciones de compra y venta de forma automática). No solamente probé diferentes técnicas de Trading, sino también experimenté en diferentes tipos de activos como acciones, ETFs, criptomonedas (Bitcoin, Ethereum, etc.), futuros (del S&P500, Nasdaq, petróleo), opciones (de acciones y ETFs) y en el 2023 resulté hasta en CFDs. En 2021 pagué por una recomendación de inversión de una “reconocida” empresa de Estados Unidos e invertí en varias acciones a largo plazo, pero en empresas emergentes, sin tener aún un negocio y reputación establecidos, y lo más grave, empresas que yo no conocía ni entendía. Como era de esperarse, el rendimiento luego de cinco años en este portafolio de inversión no ha sido bueno. Aunque he tenido pérdidas considerables en este mundo de las inversiones, también he ganado, y aunque no ha sido tanto como lo que he perdido, lo más importante es que he aprendido qué es lo que funciona para mí: hacer inversiones de largo plazo en empresas plenamente establecidas, que conozco y entiendo, con una marca reconocida y que generan un valor comprobado a través de sus ventas. Evidentemente hay gente muy exitosa en el mundo que vive del Trading y la especulación, sin embargo, no es lo que funciona para mí y por eso en mayo de 2025 decidí dejar el Trading después de 5 años de intentarlo. Es durante 2025 cuando la vida me lleva a empezar a consumir contenido de una empresa Colombiana que ofrece servicios de educación en torno a finanzas personales. Yo conocía de esta empresa desde hacía algunos años atrás, sin embargo, fue hasta ese momento en que su mensaje de pensamiento a largo plazo empezó a resonar profundamente en mi mente. A través de podcasts, libros, webinars gratuitos y cursos pagos, los cofundadores de esta empresa (una pareja joven de esposos con tres hijos) se han convertido en mis principales mentores hoy en día. No sólo enseñan de finanzas personales, sino de crecimiento personal, mentalidad, productividad, y mucho más. Es difícil describir con palabras el valor tan impresionante que aportan, no solo a sus estudiantes, sino a cualquiera que consuma su contenido gratuito. Hoy en día estoy en proceso de reestructuración de mi portafolio de inversión a largo plazo y con la certeza de que con disciplina voy a lograr la seguridad, independencia y libertad financiera (en ese orden), que me van a permitir tener una buena calidad de vida sin depender de una pensión del gobierno de turno. Las cosas que realmente valen la pena en la vida, necesariamente toman tiempo.